Acaba de desplomarse mi mano derecha,
la sangre río se ha formado y en segundos
la otra mano derecha se ha desplomado...
Mis pies poco a poco se han deteriorando
se van despegando del cuerpo y el dolor
inmenso que causa al desplazar...
Observo mis miembros des ubicados
allí en el piso aún magnéticos y
electrizados, moviéndose de los
costados como el gusano al endilgar...
Una piedra por corazón yo tengo,
que suena como lata de querosén
cuando al fuego lo mandan, mi latido
fuego insignificante se le ve...
Los cabellos desordenados, cual paja
de escobas, que se usa para dar
de comer al cerdo; Y de esa cena
también yo como, cuando falta
las ganas de vivir...
Si menos quiero al dinero, por qué no
lo conozco, duele aun en el fondo
el desembarque de una selva en el jardín...
-El Zar-
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