domingo, 2 de agosto de 2009
AGONÍA DEL ALMA
Sangra levemente las várices del alma,
cuentan que el cielo ha llorado tanto
que parece una Magdalena...
Debajo de este estante
estoy seguro...
Las balas de tus besos
no me afectan...
Ni tu dios me ha tocado,
no lo he escuchado respirar...
Ha bajado la sangre al río,
trayéndose cráneos vivos
que gritaban dulcemente
sáquenme de acá...
El Zar
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